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Las dificultades de Izar crecen cada día. Además de la falta de carga de trabajo, por la fuerte competencia, y las exigencias de la Comisión Europea de que el grupo devuelva unos 1.200 millones de euros que Bruselas considera que fueron ayudas ilegales, su deuda va en aumento.
Según un informe de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), los astilleros públicos pierden diariamente medio millón de euros y seguirán así hasta por lo menos final de año, cuando se reestructuren de forma definitiva las factorías. Este análisis, que recogió ayer La Gaceta de los Negocios , dibuja un panorama muy negativo para Izar, que ya acumula 600 millones de euros de pérdidas.
De momento, desde el Gobierno se prevé agotar el plazo dado por la CE para presentar un plan de viabilidad para el grupo, un proyecto que el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, prometió consensuar con los sindicatos. Aunque la primera fecha dada por Bruselas para concretar la forma de devolver las ayudas era el pasado 12 de octubre, el organismo comunitario decidió ampliar el plazo dos meses y medio --hasta fin de año-- para que el proyecto de futuro pudiera ser preparado con tiempo y negociado con más calma.
En este sentido, parece que nada cambiará en el grupo durante las próximas semanas y las deudas seguirán en aumento, porque además de que no se puede inyectar capital en forma de ayudas públicas, tampoco va a entrar dinero en Izar por la entrega de barcos, sobre todo en el área civil, en el que todos los astilleros trabajan muy por debajo de su capacidad.
PLAN Con el objetivo de lograr ese ansiado consenso sobre el plan de viabilidad, hoy mismo, el presidente de la SEPI, Enrique Martínez Robles, presentará a los representantes de los trabajadores el borrador de un nuevo proyecto en el que los astilleros se integrarían en un hólding único, pero con dos áreas, una para la parte civil y otra para la militar. En este sentido, el organismo público parece que aparca definitivamente su idea de segregar por completo la actividad civil y privatizar por separado los astilleros especializados en la fabricación de estos barcos.
No obstante, aunque los sindicatos aceptaran esta nueva estructura empresarial, que cumple algunas de sus reivindicaciones, como son buscar una salida global o no cerrar ninguna factoría, quedarían muchos flecos por decidir,.entre ellos, el que más importa a los trabajadores: la capacidad de construcción de los astilleros. De esta condición depende la competitividad del sector naval civil español y, sobre todo, el tamaño de la plantilla que tendrá el grupo.
En la actualidad, Izar cuenta con casi 11.000 trabajadores, a los que hay que sumarles los empleados de la industria auxiliar, lo que eleva esta cifra hasta las 30.000 personas. En la factoría gijonesa la plantilla es de 406 personas y, según las cábalas de los sindicatos, podría sufrir una de las mayores reestructuraciones en términos relativos, dado que tiene una media de edad alta y unos 230 trabajadores podrían acogerse a las prejubilaciones.>