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En sólo tres semanas se ha convertido en la deportista más polémica de su país, Australia, amada y odiada en la misma proporción e intensidad. Antes de los Juegos de Atenas era un rostro perfectamente anónimo y hoy su voz e imagen son habituales en los informativos, y casi nunca para bien. Y todo por un jamacuco a destiempo.
Sally Robbins (23 años, natural de Perth) es una de las componentes del ocho sin timonel 'aussie' femenino que disputó la reciente final olímpica. No partían entre las favoritas al oro, pero tampoco era descabellado pensar en obtener un bronce. A mitad de recorrido (1.000 m.) las australianas marchaban terceras y 500 metros después habían bajado al quinto lugar en un mano a mano entre tres tripulaciones. Cuando quedaban 400 metros para meta, Robbins reventó. Por completo. Dejó de remar y se dobló sobre sí misma, exhausta, ante el pasmo y la desesperación de sus siete compañeras, Kyeerna Doyle, Katie Foulkes, Monique Heinke, Catriona Oliver, Vicky Roberts, Julia Wilson y Jodi Winter. Evidentemente llegaron últimas de largo.
Acto seguido comparecieron ante los medios de comunicación. Sally explicó que “me quedé vacía, sencillamente no podía más. Espero que mis compañeras lo entiendan porque quiero continuar junto a ellas en el futuro”. Éstas dijeron que no pasaba nada, que eran gajes del oficio, que apoyaban a Robbins en todo. Incluso Julia Wilson, que se sentaba justo tras ella en el bote, relató que había empezado a gritarle un animoso “¡venga, Sal, venga!” cuando la vio dejar de remar. Nadie pensaba entonces que bajo aquella apariencia de 'fair play' se estaba gestando un cruento motín a bordo del 'ocho sin' australiano.
Al día siguiente los diarios 'aussies' se hacían amplio eco del tema y recogían diversas opiniones que desmentían la plácida aceptación del 'pinchazo' de Sally. El entrenador del equipo, Harald Jarhling, decía que “no he visto nada semejante en 35 años de carrera profesional”, algunos articulistas aseguraban que había “traicionado la confianza de las demás” y, lo peor de todo, compañeras de su misma tripulación afirmaban que no era la primera vez que a Robbins le sucedía algo así, que ya le había ocurrido en el Mundial de Sevilla'02 y en la regata de calificación olímpica y que no querían verla más en su bote.
Los medios de comunicación se frotaron las manos: encuestas, foros internautas, manifestaciones a favor y en contra... el globo se hizo enorme, tanto que superestrellas como el nadador Ian Thorpe (“en un equipo tienes que entregarte a fondo y a veces pueden suceder estas cosas”) o la atleta Cathy Freeman (“rendirse de esa manera es muy poco australiano”) colaboraron a alimentar la fogata. La prensa bautizó a Robbins como 'Lay Down Sally', título de una canción de Eric Clapton que puede traducirse por 'échate Sally' o como 'ríndete Sally'. Y algunas de sus despechadas compañeras también adoptaron este mote cruel para referirse a ella.
Los trapos sucios puestos a secar por los demás hallaron pronta respuesta en Sally, que contraatacó explicando que varias de sus coequipiers “amenazaron con tirarme por la borda tras la carrera” y que la habían insultado, al tiempo que achacaba sus propios fiascos a “un problema de ansiedad”, según dictamen de un psicólogo.
Finalmente, ante la magnitud de la escalada verbal, el Comité Olímpico Australiano obligó a firmar una forzada tregua. Comparecieron las ocho juntas ante la prensa y pactaron una 'pax publica'. Incluso Catriona Oliver insistió en que “aunque las cosas no marcharon bien, nunca nos heemos peleado ni gritado”.
El aparente buen clima duró poco. Hace dos días el grueso de la delegación olímpica 'aussie' fue recibida en Sydney por 100.000 personas en las calles y acto seguido hubo una cena oficial con las autoridades del país. La paz no llegó a los postres: Oliver le arreó un sonoro tortazo en el brazo a Robbins delante de todo el mundo. Sally rompió a llorar y se marchó a toda prisa, consolada por la vallista Jana Pitman. Catriona se apresuró a emitir un comunicado al día siguiente pidiendo disculpas, pero no evitó que el comité de disciplina de la federación 'aussie' de remo la haya convocado la próxima semana. ¿Fin de la historia?
Fuente: http://www.elmundodeportivo.es>