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La izquierda de Mundaka, en la UVI

< Fuente. Diario Vasco. ÁLVARO VICENTE

La denuncia realizada por los surfistas ha abierto un foro de debate que trata de encontrar las causas que impiden que ahora no rompa la considerada mejor ola de Europa.

La ola de Mundaka está gravemente dañada. Su situación es crítica aunque no irreversible. Es lo que quieren pensar los surfistas que han visto cómo su joya más preciada no ha hecho acto de aparición en los últimos meses. No quieren ni imaginar un adiós definitivo. Sus consecuencias serían incalculables para el deporte del surf en general, y en particular para una localidad de apenas seiscientos habitantes que vive por y para su ola.

El último invierno ha sido de sufrimiento continuo viendo que las borrascas de baja presión con origen en la zona de Gran Sol pasaban de largo sin que la izquierda más famosa de toda Europa funcionara. Los surfistas agrupados en Mundaka Surf Taldea -el primer club fundado en Euskadi- han sido los que han dado la voz de alarma. Lo han denunciado en las instituciones y el resultado ha sido un foro de debate entre todos los implicados, que trata ahora de encontrar las causas para que el 15 de junio pueda ofrecer ya sus primeras valoraciones. Hay dos respuestas recurrentes, ambas relacionadas con modificaciones importantes en los fondos de arena del estuario como consecuencia de la acción del hombre, que han modificado el flujo de salida de la ría original en la zona oeste más pegada al pueblo pasando ahora por encima de la rompiente.

La primera es el dragado que se realizó para facilitar la salida al mar de los astilleros de Murueta, y la segunda, la que hace referencia a la recuperación de las dunas en la playa de Laida. Ambas hipótesis no han podido ser probadas todavía, pero los participantes en el foro -Ayuntamiento de Mundaka, representantes del departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, Demarcación de Costas, técnicos de Azti, Patronato de Urdaibai, UPV, Federación Vasca de Surf y Mundaka Surf Taldea- se han comprometido a encontrar una solución, a poder ser antes de la prueba del circuito de surf (WTC) que en octubre que cada año, desde 1999, atrae a Mundaka a los 44 mejores surfistas del mundo y a más de 10.000 espectadores. Su celebración pende de un hilo.

La barra ha desaparecido

Portada de revistas especializadas de todo el mundo, la ola de Mundaka está considerada como la mejor y más larga izquierda de toda la costa europea alcanzando en su extenso recorrido de más doscientos metros la playa de Laida. Sus especiales características en la desembocadura de una ría hacen de ella algo irrepetible. Josu Erkiaga, director de Biodiversidad del Gobierno Vasco y responsable político de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, esgrime tres posibles causas a la pérdida de fuerza y consistencia de la ola: «La configuración del propio ecosistema, los dragados y la recuperación de dunas en la playa de Laida». Respecto al primer punto, y según se hizo saber en la citada reunión con todas las partes implicadas, los técnicos de Azti han constatado un predominio fuerte de vientos del norte en los dos últimos inviernos que han podido influir en la configuración de los fondos de la ría, igual que el dragado realizado por Astilleros Murueta en 2003.

Situado en plena desembocadura, cada cierto tiempo el astillero -capaz de construir todo tipo de buques desde los adaptables y funcionales mercantes de carga general hasta los majestuosos y sofisticados atuneros congeladores- se ve en la necesidad de dragar la ría para poner en la mar a sus grandes barcos, algo que viene haciéndose de forma reiterada desde hace veinte años sin consecuencias negativas para la ola, aunque en la última actuación el camino elegido no fue el correcto. Se modificó la trayectoria original que aprovechaba el flujo de la ría y en su lugar se atravesaron los arenales que conforman la barra acortando así la distancia hasta el mar.

Con el objetivo de dañar lo menos posible el ecosistema, el Patronato de Urdaibai y la UPV proponen dedicar los vertidos de 2003 para la recuperación de las dunas de la playa de Laida. El plan, el primero que se realiza con un criterio concreto y bajo estudios científicos, persigue recobrar la imagen que poseía la zona antes de un gran temporal registrado a mediados de 1950 que arrasó todo el cordón lunar. Hoy es el día en el que los depósitos de arena (243.000 metros cúbicos) han crecido hasta superar los tres metros de altura gracias, entre otras muchas actuaciones, a la siembra de 250.000 plantas, si bien una importante cantidad de arena se ha esparcido por toda la bocana. Es algo que esperaban, pero lo que no contemplaban era que parte de los sedimentos se acumularan en la propia bocana del estuario frenando el desarrollo de la ola. «El flujo de salida del río Oca se ha modificado y en vez de desaguar por la parte más cercana al pueblo de Mundaka ahora se ha modificado a la zona este de la playa de Laida», asegura Josu Erkiaga, quien entiende que lo mejor es «esperar un poco» y dejar que sea la propia naturaleza la que actúe antes de tomar otro tipo de soluciones como podría ser el taponamiento del canal con ayuda del hombre. «La situación no es irreversible. Si echamos un vistazo a los estuarios del mundo vemos que todos terminan desembocando por la izquierda. No se sabe muy bien el porqué pero es así. Es cuestión de tiempo».

Las dunas, a debate

El geólogo Manu Monge, técnico del Patronato de Urdaibai, estudia los fondos de la reserva. Su tesis se centra en la dinámica sedentaria de la Reserva de Urdaibai. Él tiene una explicación: «En los meses de verano la longitud de onda tipo swell atrae arena a la ría formando la barra que luego genera las olas. Es por eso que en octubre, cuando la barra está en plenas facultades, se celebra el campeonato de surf. ¿Qué pasa ahora? Estamos en una etapa complicada después de un invierno duro que se ha llevado parte de la arena de la ría. Hay que dejar que los fondos vuelvan a su ser en los próximos meses. Desde luego que la regeneración de dunas no tiene nada que ver».

Los surfistas, pesimistas

Claro que los surfistas no comparten la misma opinión. Ellos son los que mejor conocen la evolución y características de la ola, por eso nos acercamos al Warung, el bar surfero por excelencia en el barrio donostiarra de Sagüés. Antes contactamos con Jokin Arroyo, gerente de la Federación Vasca de Surf: «Nos han dicho que a partir de ahora tendrán en cuenta la barra en futuros dragados y que los surfistas estaremos informados. ¿La prueba del mundial? Por ahora está incluida en el calendario pero si está como hoy no se realizará».

Entramos en el Warung. En la televisión como siempre se proyectan vídeos de surf. De sus paredes cuelgan fotografías de los principales spots del mundo, aunque uno sobresale entre todos: Mundaka. Su dueño, Julen Larrañaga, miembro activo del Groseko Surf Indarra Taldea, siente algo especial por la ola vizcaína. En una de ellas se le puede ver bajando un muro de agua de más de tres metros en plena ría de Mundaka. Le enseñamos las fotografías del antes y el después. Su primera reacción es de asombro: «Es como si cortan el monte Txindoki por la mitad», asegura. «No me creo que se vuelva a recuperar a corto plazo. La ola de Mundaka ahora está muerta. No existe. Los técnicos y políticos podrán decir que todavía hay olas, pero nunca como antes. Este invierno no se ha podido surfear más de tres días. En buenas condiciones de viento sur la gente de Mundaka se ha tenido que quedar fuera del agua».

Desde hace quince inviernos Julen Larrañaga acude fiel a su cita con Mundaka. Este año ha cambiado la A-68 dirección Bilbao por las playas francesas. «Han variado el curso del río y ahora afecta directamente a la barra de arena. Se la han cargado. No me vale que digan que ha sido un año malo». Pronto se forma un grupo de debate alrededor de las fotografías. Uno de los mejores longboarders nacionales, Kepa Álvarez, se une a la conversación. Él también tiene su opinión crítica. «Los barcos del astillero se han sacado toda la vida y nunca ha pasado nada. Los sacaban en verano cuando no había olas y en un mes la barra volvía a su ser. Ahora la ola no tiene nada que ver. No abre y se rompe a trozos».

Salimos del Warung y nos cruzamos con Haritz Mendiluze, campeón del circuito vasco 2002 y protagonista de una de las instantáneas que completan el calendario 2005 de la prestigiosa revista americana Surfing Magazine. Un tubo suyo en Mundaka es la imagen que está dando la vuelta al mundo. «Confío en que sea el mar el que vuelva a instalar la barra. El mar entra por la misma dirección de siempre así que en el momento que tengamos una serie de maretones consistentes lo lógico es que la ola vuelva a romper». Su opinión es optimista, aunque tampoco descarta taponar la salida del río adelantando el proceso de recuperación «con arena dura mezclada con otro tipo de minerales. Si ponen arena fina el mar se la llevará en el primer temporal que pase».

A la espera de escuchar las primeras valoraciones -las conclusiones finales llegarán en septiembre- se ha acordado intensificar el estudio del estuario con especial incidencia en las afecciones de la ola «confiando en su recuperación a corto plazo de manera natural». A su vez se estuadirá también la posibilidad de influir para adelantar el proceso de recuperación, cuyos costes los asumirían íntegramente las administraciones implicadas, pero como aseguraba Julen Larrañaga «con dinero no se arregla. Igual es demasiado tarde. Mundaka es algo más que una ola. Es un patrimonio tanto desde el punto de vista social como deportivo y turístico. En las playas de Australia seguro que no hubiera pasado». Lo dice un surfista que ha surfeado en algunas de las mejores playas del mundo, y que a pesar de todo sigue encontrando a la izquierda de Mundaka como algo «inigualable».>

 
 

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