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Patrimonio, paisaje, memoria

El Abra cumple cien años Un espacio fundamental  
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< El compromiso paisajístico y ambiental de ambas obras era muy diferente. En la margen izquierda, Santurtzi, el rompeolas se inicia en una franja costera con una topografía violenta de acantilado y sin usos sociales en su entorno inmediato. En la derecha, Algorta, existía un amplio y contínuo frente curvilíneo de acantilado en descenso, con una acentuada concavidad, de playas desde el puerto de este barrio, hasta la desembocadura de la ría, que sólo era interrumpido en un pronunciado lugar: Punta de la Begoña. Años antes ya había comenzado el interés de la población por los baños de agua de mar y así, en 1868, los hermanos Aguirre edifican el Establecimiento de Baños de Mar Bilbainos en unos arenales que dieron nombre al lugar, Las Arenas, y que atraerían a muchísimos veraneantes. En el centro del edificio se instalará en 1903 el Real Club Marítimo del Abra.

En este paraje, que tras la playa ofrecía un frente con un acantilado de pequeña altura, debido a su excepcional emplazamiento se empezaron a edificar viviendas unifamiliares. Bajo una de ellas, el chalé de Horacio Echevarrieta, y situado sobre dicha punta, el insigne arquitecto Ricardo Bastida construyó en 1918 un muro de contención de hormigón que fue amenizado con una arquitectura fachada de enorme efecto escenográfico al crear, vinculada al chalet, una galería frente al mar, como remate y rodeando la curva de la punta.

Enfrente de la misma, se sitúa otro excelente edificio, la Casa de Náufragos, donde actualmente se encuentra la Cruz Roja del Mar. Según un proyecto de Ignacio Mª de Smith de 1920, construida parcialmente sobre el agua, es un brillante testimonio de la interpretación de un edificio social de asistencia dotado con el simbolismo de un faro en estilo vasco, que por su posición exenta al final de un paseo constituye una bellísima referencia del paisaje urbano.

Poco después de acabada la obra del contradique y, dado que el pequeño puerto de Algorta quedaba fuera del abrigo de los diques, se convino en la necesidad de crear un nuevo espacio de acogida para barcas de pesca y de recreo. En 1906 se acometió el proyecto de “Dársena para lanchas del contramuelle”. Iniciado en el ángulo interior, paralelo a Arriluze kaia, era un muelle de abrigo de 200 metros de longitud y con 50 metros de anchura interior. A partir de entonces, al puerto tradicional de Algorta se le conoce como “Puerto Viejo.” Actualmente, la configuración de la dársena ha quedado alterada por el mal llamado “puerto deportivo”. Inaugurado en 1977, es en realidad una colonización de un espacio ganado al mar para convertirlo, salvo los necesarios servicios de atención a la navegación, en un vulgar aparcamiento y un campamento comercial hostelero que además de crear numerosos conflictos socio-ambientales ha destruido el mutuo diálogo entre el muelle y El Abra por el colapso visual que produce.

La construcción del contramuelle modificó las corrientes marinas y alteró el paisaje del litoral al desaparecer la amplia playa existente desde esa punta hasta la desembocadura de la ría, obligando a construir, para defensa de la costa, desde el puerto de Algorta y dicha desembocadura, los muros y muelles de defensa para la fijación de terrenos y urbanización de Arriluze kaia y de la carretera, actual Zugaztarte, en Areeta kaia.

Otros elementos notables en el paisaje sobre el acantilado que forma el lado oriental del Abra, por su historia y referencia, son el semáforo, así designado ya en cartografía de 1849 y el Castillo de La Galea, también conocido como “del Príncipe”. Ésta es una interesante construcción militar que, para la defensa de la navegación comercial, edificó el ingeniero James Sycre en 1742, actualmente en un incomprensible abandono, donde se situó en 1844 el primitivo faro de La Galea, luego sustituido en dos ocasiones. El actual, el tercero, una torre cilíndrica de piedra vista adosada a un edificio-vivienda del farero, fue inaugurado el 12 de mayo de 1950. Ambos constituyen un patrimonio irrenunciable vinculado a la historia marítima, una insustituible referencia luminosa en la noche y un hito iconográfico fundamental. El faro es el centinela del puerto. Elevado 8,5 metros del terreno pero a 84 del nivel del mar, señala cada ocho segundos con tres destellos blancos visibles desde 27 millas de alcance, la situación de uno de los más importantes puertos del frente atlántico occidental: el Puerto de Bilbao. Antaño fluvial, ahora exterior en El Abra pero siempre, como todos los pueblos que tienen mar, limitando con el infinito.

La grúa Titán utilizada para la construcción del contradique permaneció como un gigantesco elemento escultórico en su extremo interior hasta que fue absurdamente demolida en abril de 1972 y su memoria, tal vez como remordimiento, se ha pretendido perpetuar en un mural cerámico, obra del artista Ángel Cañada, adosado al espaldón del muelle .

El contradique de Algorta, a pesar de todo, mantiene su configuración primigenia y su función reafirmando una segunda vocación. Es una traza en el mar como paseo peatonal de extraordinario interés paisajístico a modo de observatorio, que penetra en el centro del Abra para facilitar un eterno deseo de la humanidad, el placer de dominar el horizonte: de mirar al mar.>

 
 

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