<
A lo largo del tiempo también ha variado el modus operandi de los piratas. El simple abordaje con intimidación por arma blanca se combina ahora con otras fórmulas más o menos sofisticadas y que requieren más o menos fuerza bruta. Así, los modernos corsarios usan a menudo metralladoras y granadas propulsadas por cohetes, cuando antes eran los cuchillos las que solían emplearse. De hecho, la IMB ha constatado que, durante el 2003, los ataques con armas se han incrementado a 100, frente a los 68 contabilizados durante el ejercicio anterior.
Según manifestaron víctimas de los asedios, en ocasiones los piratas se dividen en bandos para atacar. No es extraño que un mercante se encuentre de repente a ambos costados a dos embarcaciones neumáticas que minutos antes se hallaban a varias millas de distancia. Eso se debe a que las lanchas se conectan por un largo cabo que, en cuanto se engancha en la proa del mercante, aproxima rápidamente a las barcas cargadas de piratas totalmente dispuestos a subir a bordo.
Otra de las constataciones que ha hecho la IMB es que el número de barcos secuestrados con fines de robo ha disminuido dramáticamente, pero, al mismo tiempo, embarcaciones más vulnerables, como remolcadores y lanchas, están siendo blanco de ataques y sus tripulantes son secuestrados en busca del pago de rescate. Ahora bien, según la IMB, eso es más propio de milicias de países en conflicto que de piratas comerciales
Aún hay otra modalidad de actuación de los corsarios del mar. Así, no es la primera vez que aparece en medio del océano una lancha salvavidas con los tripulantes de un mercante abandonados a su suerte tras ser obligados por los piratas a dejar el barco que se llevan como botín.>