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Dependiendo de la topografía del litoral, el tsunami puede manifestarse como una enorme marea, una gigantesca ola a punto de reventar o una gran masa espumosa. Normalmente, está formado por varias olas que llegan separadas entre sí por un intervalo de tiempo de entre 15 y 45 minutos. Tras la primera ola, de dimensiones normales, la resaca que precede a la gran ola provoca una retirada del mar que puede llegar a ser de varios cientos de metros, ejerciendo un gran arrastre. Estas olas son capaces de arrasar ciudades e islas enteras, como ocurrió en 1782, cuando un gran tsunami barrió la isla de Formosa (Taiwan) provocando alrededor de 40.000 muertos en lo que es hasta el momento la ola gigante más mortífera de toda la historia.
L.G. Billings era el oficial del 'Wateree', uno de los pocos barcos que sobrevivieron al terremoto y posterior tsunami que destruyó la ciudad chilena de Arica en 1868: «El mar se retiró hasta hacernos encallar y descubrir el fondo del océano. Cuando volvió, las olas parecían desafiar todas las leyes de la naturaleza. Diversas corrientes se precipitaban en direcciones opuestas y nos arrastraban, hasta que, con un gran estruendo, nuestro barco fue tragado por una masa gigantesca de arena y agua. El navío estaba siendo arrastrado a una velocidad que jamás hubiéramos alcanzado a todo vapor y rápidamente se inmovilizó. Habíamos encallado. Después las aguas se retiraron y se hizo el silencio».> |