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Los dos náufragos del «Saulo», rescatados el viernes por un mercante
a 160 millas del sur de Tenerife, tras quedar a la deriva en su ruta
desde Cádiz a Canarias, salieron a la «aventura», pues, para llegar a
las islas, pedían a los pesqueros que les guiaran. Los náufragos,
José Quevedo, de 61 años, y Cristo Herrera, prestarán declaración
mañana ante la Guardia Civil para esclarecer lo ocurrido y poder
concluir las diligencias abiertas por el Juzgado de Guía (Gran
Canaria), que investiga la desaparición de ambos desde mediados de
marzo, tras ser denunciada por un hijo de Quevedo. La desaparición
fue denunciada después de que el pasado día 13 la familia perdiera la
comunicación a través del teléfono móvil, pues tanto el de Quevedo
como el de Herrera fueron robados en unos de los puertos marroquíes
donde recalaron. El robo de los teléfonos móviles explica el hecho de
que en la última llamada entre la familia y Quevedo, propietario del
barco, se escucharan palabras en árabe, que dieron pie a los
familiares a sospechar que se trataba de un secuestro.
El «Saulo» quedó a la deriva después de fallar la electricidad y el
motor, y pese a que lanzaron bengalas nadie les auxilió en medio del
océano Atlántico hasta anteayer, cuando fueron rescatados por el
mercante «Poutouremon» con síntomas de deshidratación tras haber
pasado ocho días sin beber agua. Los dos tripulantes, que fueron
trasladados en un helicóptero de Salvamento Marítimo hasta el
Hospital de Gran Canaria, aseguraron que se sienten muy «cansados» y
por ello solicitaron retrasar su declaración hasta mañana. La
comparecencia tendrá lugar a primera hora en las dependencias de la
Comandancia de la Guardia Civil en la capital grancanaria.
El barco de recreo para pesca, de diez metros de eslora, fue
adquirido en Alicante por Quevedo, quien contrató al capitán de navío
Cristo Herrera para trasladarlo hasta Gran Canaria, adonde se dirige
arrastrado por un buque de Salvamento Marítimo hasta el puerto de La
Luz y de Las Palmas. El «Saulo» repostó combustible en Barbate el
pasado día 11 de marzo y días antes, el 3 de marzo, fue hallado
varado por la Guardia Civil en la playa de Zahara de los Atunes, a
tres millas del citado puerto gaditano, sin autorización para
efectuar la travesía al archipiélago.
Alta médica
Ayer por la tarde, los dos tripulantes del buque recibieron el alta
médica, tras permanecer 24 horas ingresados.
Entre tanto, el ex secretario general de la Asociación Internacional
Oficiales Radioelectrónicos de Marina Mercante Antón Salgado dijo
ayer que se felicita por que estén vivos los dos náufragos
del «Saulo», pero pidió que se aclare y sancione, en su caso, si
incumplieron medidas de seguridad. Salgado, que reside en Galicia,
manifestó en una conversación telefónica con «Efe» que la «impericia»
de estos dos tripulantes y su «falta de responsabilidad» han tenido a
sus familias y autoridades «en vilo» desde que desaparecieron, a
mediados de marzo, en su travesía de Cádiz a Canarias.
El experto solicitó a las autoridades que efectúen la investigación
oportuna con el fin de aclarar si contaban con las medidas de
seguridad que se exige para la náutica de recreo establecidas a
través del real decreto 1185, que entró en vigor a principios de
2007. En ellas se recoge la obligatoriedad de la escucha del canal 16
de VHF para el socorro en la navegación, así como de disponer de una
radio baliza para efectuar este tipo de travesía. Subrayó que la
Organización Marítima Internacional carece de un protocolo para
responder a las llamadas de auxilio a través de la telefonía móvil,
que parece ser el único medio del que disponían los tripulantes.
Salgado consideró que llevar un móvil como medida secundaria de
socorro es correcto, pero no es un medio seguro.>