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Un ancla que pesa alrededor 5.000 kilos de peso fue encontrada por un pesquero de Portosín cuando faenaba a unas 6 millas de esta localidad frente a Monte Louro. El instrumento de hierro forjado pudo pertenecer a uno de los galeones que en el siglo XIX realizaban rutas por esta ría. El patrón mayor de Portosín, Gonzalo Pérez Fernández, señaló que el objetivo de la cofradía es restaurar la pieza y colocarla en el paseo marítimo.
La embarcación 4º Cabo Naval, con base en el puerto de Portosín y dedicada a la pesca de cerco, encontró un ancla de varias toneladas de peso cuando pescaba jurel frente a Monte Louro. El artefacto en forma de arpón se enganchó en los aparejos del barco a los que causó daños aún sin cuantificar, según explicó el armador, Jesús Otero, quien indicó que el hallazgo se produjo sobre las 06.00 horas.
Los trabajos para poder regresar a puerto fueron muy laboriosos, se prolongaron por espacio de unas siete horas y se hicieron con ayuda de la gareta del barco, accionada por una máquina a motor que se utiliza para subir las redes a bordo. El arpón mide más de tres metros de largo y pesa alrededor de unos 5.000 kilos y tuvo que ser trasladado por medio de una grúa de la empresa Excavaciones Darío.
El 4º Cabo Naval es un pesquero de 50 toneladas de peso que cuenta con diez tripulantes. El armador, un vecino de Portosín que se dedica a las labores del mar desde muy joven, explicó que nunca había encontrado un instrumento de este tipo del que se hizo cargo la cofradía de pescadores de esta localidad.
Por su parte, Gonzalo Pérez Fernández señaló que el objetivo del pósito es restaurar esta pieza para posteriormente instalarla en el paseo marítimo de la villa siempre que las autoridades competentes den su autorización.
El ancla, de dos uñas, se encuentra muy deteriorada por el paso del tiempo y tiene incrustraciones de piedra que se han adherido al hierro forjado al igual que lo hicieron pequeños crustáceos. La pala colocó el artefacto provisionalmente en una zona del puerto, donde fueron muchos los curiosos que se acercaron a contemplarlo. Las tareas de descarga también levantaron mucha expectación entre los marineros de la zona que se acercaron al muelle para ver el ancla tras tener conocimiento de su hallazgo.
Presencia de galeones
El historiador y escritor sonense Manuel Mariño indicó que en el siglo XIX era frecuente el tránsito de galeones y goletas por la ría de Muros y Noia. Por lo que es muy probable que esta pieza pudiese pertenecer a uno de ellos tras un supuesto naufragio.
Mariño subrayó que los catalanes introdujeron el comercio de salazón y pescado en esta zona, lo que hacía que el movimiento de embarcaciones fuese muy importante. Los galeones eran unos buques a vela que eran utilizados por la marina mercante que contaban con tres o cuatro palos, mientras que la goleta era un velero más pequeño y ligero de dos o tres palos y bordas poco elevadas.>