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Se trata de un pequeño islote, vecino de la Ciudad de Ceuta conocido en castellano como Isla Perejil y en árabe por Isla de Taura. El islote de Perejil, también conocido por Coral, es una masa pétrea desprendida del cercano Yebel Musa, deshabitado, del tamaño de un campo de fútbol, situado al oeste de Ceuta, en el que sólo crecen algunos arbustos.
Su nombre parece derivar de las grandes matas de perejil que crecían antiguamente en su suelo. Algunos investigadores la han identificado con la isla Ogigia, de que se habla en la Odisea, donde según el poema de Homero, Callipso, la hija de Atlas y de Tethis, amó y retuvo a su héroe Ulises, arrojado a ella por las furias de Neptuno.
Situada entre las puntas de Almanza y Leona, a una milla de ambas y a 6 de la plaza de Ceuta, es de forma triangular y a pesar de su naturaleza pedregosa crecen bastantes arbustos, por contar con una capa de tierra vegetal.
De una milla de dimensión, en su parte más larga, tiene una máxima elevación de 74 metros. Un canal de media milla, la separa del continente. La profundidad del agua a sus pies llega a alcanzar de 20 a 30 metros. En la costa Este aparecen dos pequeñas caletas, llamadas la más septentrional del Rey y la más meridional recibe el nombre de la Reina. Entre la isla y la tierra firme, está el fondeadero de Perejil utilizado por pequeñas embarcaciones para protegerse durante las tormentas, aunque también ha sido usado como refugio por contrabandistas.
Cercana a esta caleta aún se perciben restos de una torre y de un aljibe, construcciones realizadas durante la ocupación portuguesa, que poseyeron la isla que desde siempre ha sido parte integrante de Ceuta.
En el interior de la isla hay una gran cueva que puede albergar a 200 personas.
En la actualidad se encuentra deshabitada y sólo visitada por submarinistas deportivos, que encuentran en sus cercanías una zona adecuada para la práctica de su deporte. Su última ocupación fue española. Las fuerzas militares se retiraran ya comenzando los años sesenta, dentro del proceso de descolonización de Marruecos. Sus últimos inquilinos, un destacamento de la Compañía de Mar formado por un cabo y cuatro soldados, que dependían de la Capitanía Militar del Norte de África.
Según el relato que hace de la isla de Perejil el historiador y escritor Wenceslao Segura González, aunque su interés geográfico es escaso, el verdadero valor radica en su posición estratégica, por lo que desde hace siglos diversas potencias se han interesado por ella para acrecentar o iniciar su dominio del Estrecho de Gibraltar.>