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Cómo lavar la imagen turística de Galicia?

Varios de los mejores hoteles de A Coruña rozaron el lleno durante el puente de la Constitución. En Muxía no dan abasto para atender la avalancha de periodistas foráneos, voluntarios y técnicos. Un espejismo de los primeros tiempos de la crisis. «El impacto de la marea negra puede ser gravísimo. Hay que actuar ya, de inmediato», proclama desde Barcelona Domenec Biosca, presidente de la Asociación de Periodistas y Escritores Turísticos de Cataluña y autor de numerosos libros sobre el sector.

Aunque la Xunta ya ha contratado 15.000 vallas publicitarias, en opinión de Biosca la campaña se hace esperar más de la cuenta: «La gente archiva en la memoria las imágenes de las playas llenas de combustible. Por eso hay que lavar ya ese archivo».

Ley de la franqueza

También desde Cataluña, Raúl Peralba, gurú de la publicidad y socio de Trout & Partners, apuesta por aplicar una de las leyes básicas del márketing, la de la franqueza. Consiste en admitir la existencia de un problema para generar así una buena predisposición ante el mensaje publicitario.

«Sólo somos el número dos en alquiler de coches, por eso nos esforzamos más», decía una campaña de Avis.

«Sí, Galicia tiene un problema grave, pero sólo en una parte de su costa y una parte de su producción marisquera. Hay que transmitir que todo el resto sigue igual», sostiene Raúl Peralba. También propone utilizar la imagen de «la gente sacrificada, que se esfuerza por salvar el inmenso valor de sus costas».

«Hay que acotar bien -dice Domenec Biosca- lo que está dañado y promocionar esa otra Galicia, la verde del interior. Los Gobiernos debían crear ofertas con Renfe y las compañías aéreas para que sea más barato viajar, como se hizo con Nueva York».

En opinión de Carla Rey, profesora de la Facultad de Económicas de A Coruña y experta en turismo, son necesarias campañas que «hagan ver a la gente que puede seguir consumiendo productos gallegos con garantías». Destaca que el turismo en Galicia está íntimamente ligado a la naturaleza y la gastronomía. «Sí que da tiempo a actuar antes del verano con campañas bien hechas y pensadas», afirma.

«Puede haber un efecto rebote, que haya gente que venga por morbo, es decir lo que sería un turismo de chapapote», opina Mari Mar Domínguez, profesora de la Universidade de Vigo y autora de una tesis sobre el turismo en las Rías Baixas. Destaca que, a falta de conocer la dimensión final de la catástrofe, «hay un gran recurso dañado, que es el Parque Nacional das Illas Atlánticas, pero hay otros muchos que no se han visto afectados por la marea».

Malos tiempos para un destino emergente en España

Sí, Galicia estaba despuntando como un destino emergente», afirma la profesora coruñesa Carla Rey. Como los visitantes son sobre todo españoles y el transporte habitual es el automóvil, el sector en Galicia no se había resentido por el efecto negativo de los atentados del 11 de septiembre. Explica la buena evolución de los últimos años por el tirón de las campañas del Xacobeo y la mejora de las infraestructuras, aunque «queda mucho por hacer, por ejemplo en aeropuertos y en ferrocarril».

Mari Mar Domínguez, de la Universidade de Vigo, relaciona el «crecimiento espectacular del turismo desde finales de los 90» con la apertura de las autovías de la meseta y de la autopista de conexión con Portugal. Los visitantes proceden, sobre todo, de Madrid.

DATOS BÁSICOS

Visitantes españoles En el año 2001 el 81,9% de los turistas llegados a Galicia procedían de otras autonomías y sólo un 18,1%, del extranjero, entre los que destacaban los portugueses.

Destinos costeros Según las encuestas turísticas, el 67% se dirige a las zonas de costa y el 20%, a Santiago, el punto más visitado.

Grado de ocupación hotelera en agosto

66,5% El turismo gallego es más estacional, con 40 puntos de diferencia entre el mejor y peor mes, frente a los 32 puntos de España