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Una marca turística para Galicia

No hay más que echar un vistazo a lo ocurrido en catástrofes similares a la del Prestige para intuir que al sector turístico gallego acabará por llegarle el chapapote al cuello. Por muchos esfuerzos que se hagan ahora, todavía tendrá que transcurrir un tiempo para que el turista madrileño o el peregrino francés puedan disociar en su imaginario las estampas de la verde y opulenta Galicia de aquellas otras imágenes de playas pringadas de petróleo que la actualidad regala cada día.

Es necesario que los poderes públicos y privados tomen nota de ello, que generen una tormenta de ideas y que se pongan a trabajar a medio y largo plazo para formar la nueva marca que debería afianzar el turismo en Galicia.

Más grande que el océano

«Loira Atlántico, vacaciones más grandes que el océano». Es muy probable que reclamos de este tipo no hayan pasado desapercibidos a los usuarios del Metro de París, del aeropuerto Charles de Gaulle o, sencillamente, al cómodo televidente.

La región de Bretaña y la fronteriza provincia del Loira Atlántico fueron hace tres años las zonas más afectadas por la marea negra del Erika. Y sólo ahora, y tras un denodado esfuerzo de promoción, su actividad turística vuelve a registrar el volumen de negocio que tenía en vísperas de la catástrofe.

En el conjunto de Bretaña, la ocupación decayó en un 18% en la campaña posterior al naufragio, la del 2000. Por ir más al detalle, el golfo de Morbihan -que en Galicia tendría un equivalente en Sanxenxo y la comarca del Salnés- perdió durante aquel año 780.000 pernoctaciones, sus hoteles tuvieron un 8% menos de clientes y los cámpings, hasta un 23% menos. Traducido a dinero, la marea del Erika provocó un daño de 440 millones de euros al turismo bretón, según un estudio hecho por la Administración, que también cuantificaba en 62 millones las pérdidas encajadas por un sector pesquero que, ni por asomo, está tan desarrollo como el gallego.

La hermana bretona

Pero aún salvando las distancias, Galicia puede extraer lecciones de lo que le ha ocurrido a su hermana bretona. Antes incluso de que rematasen las labores de limpieza del litoral, los departamentos bretones y del Loira Atlántico, con el apoyo de París, lanzaron una agresiva campaña para promocionar su sello turístico y seducir a nuevos públicos. Imágenes de niños correteando por los arenales de Lorient y de regatistas sonrientes en el puerto de Brest inundaron los espacios publicitarios de las televisiones estatales y siguen omnipresentes en los expositores de las principales ferias turísticas europeas.

Todavía la pasada primavera, la provincia del Loira Atlántico se gastó 750.000 euros en colgar 1.870 carteles en el Metro de París y otros 220 en las estaciones de ferrocarril para vender su marca turística. «Este año hemos recuperado la clientela familiar y los extranjeros han regresado, sobre todo los alemanes, muy sensibles al cuidado del medio ambiente», explica Philip Squélard, presidente del comité provincial de turismo de Loira Atlántico. Y como novedad «se ha notado la llegada de turistas nórdicos, resultado de las acciones que llevamos a cabo en los salones turísticos del norte de Europa», agrega Squélard, quien atribuye todo mérito al trabajo constante.

Galicia tiene un potencial turístico similar al de su región gemela, pero además es un importante centro de peregrinaciones. Sólo falta crear una marca sólida, empaquetarla bien y ofrecerla al mundo con la cabeza bien alta. Y no hay tiempo a perder.

Bretaña mira al futuro con optimismo

La marea negra provocada por el Erika a finales de 1999 supuso un auténtico golpe para la economía de Bretaña, ya que, para mayor escarnio, se produjo en un momento en que la región francesa perdía comba en su grado de convergencia con la UE. Pero tres años después de la tragedia, los bretones miran al futuro con optimismo.

La actividad turística cayó un 18% en el año 2000 y sólo comenzó a incrementarse tímidamente en el 2001, con un 0,25% más de ocupación con respecto al año precedente. Durante esos dos años, los departamentos bretones se gastaron algo más de 24 millones de euros en promocionar su marca turística, lo que les permitirá cerrar este ejercicio en positivo, para el que se espera un crecimiento de la ocupación de en torno al 3%.

Potencial turístico

Para lograr en Galicia estos resultados, es necesario tener en cuenta que las autoridades bretonas estudiaron minuciosamente cuál era su mercado potencial de crecimiento turístico antes de actuar. El 80% de los turistas que visitan Bretaña proceden del resto de Francia y, de entre los extranjeros, el 47% son británicos, el 23% viene de Holanda y el 9% de Alemania. Así que no había lugar a demasiadas dudas.

Desde Bretaña y el País del Loira no se conformaron con su mercado tradicional y apostaron por captar al turista nórdico y al norteamericano con acciones que empiezan a dar sus frutos.