| 'La construcción del puerto deportivo que el Consell ha proyectado en la Cala Baeza «acabaría definitivamente con las praderas de posidonia marina que todavía restan en la cala», según declaró ayer Juan Gillén, director del Instituto de Ecología Litoral, ubicado en el Campello. Según Guillén, si el proyecto que manejan desde la Generalitat «se basa en la construcción de un gran puerto deportivo, acabaría con una zona que ya de por sí se encuentra bastante degradada».
Dicha degradación se debe a «la construcción de un puerto en la propia cala Baeza -conocida también como cala Merced o Cala d´Or- en la década de los setenta y que eliminó cerca de cuatro hectáreas de praderas de polinesia costera».
En un estudio, realizado a finales de los años ochenta y en el que participó el propio Juan Guillén, se reflejó como «la pradera somera de posidonia había retrocedido por el impacto del puerto». Los arrecifes artificiales se colocaron para «proteger una zona de la masiva pesca de arrastre que se realizaba. La ley prohibía que a 50 metros de profundidad no se podrían realizar capturas, pero la pesca se seguía practicando».
El espigón del antiguo puerto «de unos 100 metros de longitud, fue lo que más dañó a la riqueza marina». Según el mismo director «en la cala cabrían si tratamos con embarcaciones de 4 a 6 metros de eslora, entre 175 y 250 unidades». Actualmente, «la regeneración es muy lenta, y tardaríamos no menos de 50 años en llegar a los niveles de posidonia anteriores».
Envuelto en la polémica
La cala Baeza está siendo objeto de polémica estos días, pues ha sido designada por el Consell como uno de los futuros nuevos puertos que se incluyen dentro del Plan de puertos aprobada el pasado viernes. La nueva instalación se encontraría ubicada a menos de un kilómetro de distancia de una finca de 1,2 millones de metros cuadrados, que fue comprada en subasta por 3,5 millones de euros, unas veinte veces el precio de salida y que está catalogada como suelo rústico no urbanizable en una de las últimas zonas vírgenes del municipio campellero en la actualidad. Según el director del Instituto «la construcción de un gran puerto acabaría con las hectáreas restantes en la zona». En su opinión «los puertos deportivos son uno de los principales problemas de la degradación mediambiental». Por ello «se puede realizar, ya que también son una importante fuente de riqueza, siempre y cuando se tengan en cuenta la protección ambiental de la zona».
Juan Guillén barajó ayer la posible solución de construir el puerto «de marina en seco», un tipo de proyecto basado en angares situados en tierra que actuarían a modo de garajes con las embarcaciones apiladas, «con lo que el puerto podría ser mucho más pequeño, el coste ecológico mucho menor y se podrían albergar muchas más unidades».
El sistema, tal y como explicó Guillén, « ya se usa en EE UU desde hace algún tiempo» y supone una mayor inversión «porque hay que adquirir parte del suelo, pero es mucho más ecológico y rentable».'
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