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El difícil avance de la nutria por Cantabria

El difícil avance de la nutria por Cantabria

Después de soportar una gran presión y de desaparecer de casi todas las cuencas fluviales -salvo de las más occidentales: Deva y Nansa-, la nutria ha venido experimentando, de veinte años para esta parte, un lento, pero claro avance poblacional y geográfico en Cantabria. Este mustélido, primo del tejón y familiar del visón o de la marta, está consiguiendo reconquistar ríos y ocupar territorios en los que su especie ya dominó antaño, de tal manera que en su 'avance' de oeste a este la nutria ya ha llegado a enseñorearse del río Pisueña.

La Fundación Naturaleza y Hombre tiene elaborado un estudio respecto a la situación de la nutria en Cantabria, y de su informe se desprende que la población de esta especie en nuestras cuencas fluviales ha mantenido una tendencia al alza durante la última década. No obstante, y en contraste con esos alentadores datos, también se constata que dicho crecimiento es territorialmente desigual pues certifica la desaparición de la nutria de los ríos orientales de nuestra región.

Hasta la década de los ochenta Cantabria no fue ajena al declive que, en general, se estaba produciendo en la población de la nutria tanto en España como en el resto de Europa.

Contra las cuerdas

No había datos que lo avalara, pero el primer censo nacional que se realizó, allá por 1984, vino a confirmar que la nutria se hallaba en franco y peligroso retroceso. Considerada una alimaña, la nutria estaba siendo objeto sistemático de persecución y caza.

Y lo era no sólo a causa de su piel o carne (a mediados del siglo pasado, la piel de nutria se cotizaba bien en el mercado de Ramales de la Victoria), sino especialmente porque se le tenía a este animal como un depredador de salmones. La presión de la actividad humana y la contaminación de las aguas fueron otros factores que condicionaron y limitaron el crecimiento de la población de este mustélido

El retroceso geográfico experimentado por la nutria en el territorio cántabro estaba siendo elocuente. Lo concretaba con exactitud el censo nacional de 1984: sólo había población de nutria junto a los ríos Deva y Nansa.

Diez años después, en el censo del 94, se detectaban indicios de su presencia no sólo en Deva y Nansa, sino también en el Ebro y Saja así como en diversos puntos del Besaya. La colonización y expansión hacia oriente de la nutria estaba siendo palpable.

El último estudio de distribución de la nutria -esa vez con carácter regional, realizado entre los años 2001 y 2002 por la Fundación Naturaleza y Hombre- arroja unos datos aún más alentadores, ya que se detectaba la presencia de este animal en los ríos Deva, Nansa, Saja, Besaya, Ebro, Camesa y en el Pisueña. Y dos detalles bien recientes avalan esta progresión: la detección de nutria en el tramo del Saja comprendido entre Cabezón y Torrelavega o el reciente atropello de un ejemplar en la autovía de Santander.

Todo ello conforma un conjunto de datos que vienen a avalar la lenta pero progresiva expansión hacia el este regional de la nutria y su consiguiente aparición en nuevos ríos.

Nada en el oriente

Claro que también hay un lado oscuro en la evidente recuperación poblacional de la nutria en Cantabria pues su situación presenta puntos negros. Como botón, algo evidente: en la actualidad, es imposible encontrar ejemplares de nutria en las cuencas de los ríos Pas, Miera, Asón y Agüera.

Según datos aportados por Mónica Rodríguez y Carlos Sánchez, de la Fundación Naturaleza y Hombre, treinta años atrás la nutria se dejaba notar en la zona oriental de Cantabria; su presencia era habitual en los ríos de los municipios como Ampuero, Arredondo o Bárcena de Cicero. Hoy, sin embargo, no se detectan indicios de la presencia de nutrias en ninguno de los cauces existentes dentro del imaginario triángulo comprendido entre Santander, Portillo de Lunada y Ontón, porción geográfica en la que se hallan importantes cuencas fluviales

Dicha Fundación considera que la creciente presión de la actividad humana sobre su hábitat, la contaminación de las aguas de aquellos ríos y la destrucción de los refugios vegetales han acabado por eliminar esta especie de la zona oriental. Por ello, sus responsables no cejan en su empeño para que se cuide el entorno, los cauces.

Otro de sus objetivos es la concienciación entre los ribereños de las comarcas de Arredondo, Ampuero o Limpias con el fin de que la nutria pueda asentarse como ya lo hiciera en un pasado no tan lejano, no sólo en los cauces principales, sino también en los pequeños arroyos.

La nutria tiene mala fama entre pescadores

La nutria tiene mala fama entre pescadores y ribereños. Se le acusa -y por ello fue objeto de dura persecución- de acabar con la población de salmón de los ríos cuando en realidad hay datos constatables que aseguran todo lo contrario: allí donde vive la nutria se pesca más salmón. La depredación de la nutria sobre el salmón se centra en los ejemplares adultos enfermos o agotados tras la reproducción, nunca en los jóvenes ni de forma masiva.

Tres datos pueden ayudar a reconsiderar esta 'mala prensa' de la nutria:

1.- En los años setenta se registraba una notable presencia de nutrias en el río Asón, y en una campaña se llegaron a pescar cerca de mil salmones. Ahora no hay nutrias y sólo se capturaron doce salmones.

2.- Los ríos cántabros que cuentan con la presencia simultánea de nutrias y salmones (Deva o Nansa) han aumentado sus capturas de salmón en las últimas campañas.

3.- El coto Piedras Blancas, en el río asturiano de Esva, uno de los cotos más salmoneros de España, cuenta con una numerosa y estable población de nutrias.

CARACTERÍSTICAS

Talla y peso: La nutria puede alcanzar los diez kilos de peso y alrededor de un metro de longitud.

Alimentación: Su dieta alimenticia se basa principalmente en el pescado -como anguila, lucios, truchas o salmones-, y en anfibios.

Adaptado al agua: La nutria es el mustélido mejor adaptado al medio acuático. Posee membranas interdigitales en las cuatro extremidades, y sus ojos y orejas se encuentran en la parte dorsal de la cabeza con el fin de ver y oir mientras nada. Su larga cola le ayuda como timón y propulsor dentro del agua.