Portada ›› Mar, Pesca, Sub y Ecología ›› Más Especies ›› La xarda (caballa) crece más en el Cantábrico

La xarda (caballa) crece más en el Cantábrico

Científicos del Instituto Español de Oceanografía, han detectado un veloz desarrollo de la caballa en los caladeros del Cantábrico, lo que permite a los nuevos ejemplares incorporarse a los bancos de pesca transcurridos tan sólo dos meses después de la eclosión de sus huevos y garantizar su supervivencia.

Los científicos del oceanográfico de Cantabria recogieron larvas de caballa y del plancton y determinaron su edad con el estudio del otolito, una pieza dura del oído de los peces, según publica el último número de la revista española «Scientia Marina», editada por el Instituto de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Analizando los datos se descubrieron unos anillos, formados a medida que el animal crece y que permiten conocer los días de vida del mismo, de manera parecida a cómo se determina la edad de un árbol.

Según el estudio, el desarrollo veloz es clave en la supervivencia de las crías de la caballa, cuyas larvas están listas para incorporarse a los bancos migratorios en sólo dos meses.

Cada primavera, la migración de las caballas por el Atlántico Norte acerca a estos peces a criar en las costas del norte de España, en donde su desarrollo es más veloz que el de los especímenes que viven en la otra orilla del océano.

Hasta ahora se sabía que el Cantábrico es la mayor zona de cría de la caballa atlántica en el sur de Europa y que los ejemplares juveniles, de pequeño tamaño ya con la forma de los adultos, comienzan a aparecer en los bancos en las costas de Galicia y norte de Portugal. Sin embargo se conocía poco sobre las etapas intermedias entre huevo y juvenil, y casi nada sobre el desarrollo de las larvas.

Crecimiento

El equipo de investigación del Instituto Español de Oceanografía (IEO) logró establecer un modelo de crecimiento diario para las larvas de caballa en el Cantábrico.

La temporada de cría de cada primavera alcanza su punto álgido en abril y en junio en el caso de las larvas de caballa, que comienzan midiendo menos de tres milímetros para convertirse en los meses citados en ejemplares juveniles de unos 10 centímetros de longitud, tamaño que acaban doblando al final del verano.

Lo más sorprendente de este estudio es que los otolitos de los ejemplares juveniles, capturados por los barcos de pesca comercial, revelan que estos ejemplares crecen más rápido que las larvas estudiadas en el laboratorio.

La fase larvaria es la de mayor mortalidad en las caballas, que llegan a vivir hasta 25 años, y una de las conclusiones del estudio es que los supervivientes son aquellos ejemplares capaces de crecer más rápido y así resistir a los depredadores y también a las condiciones medioambientales y climáticas, que condicionan la supervivencia de las larvas.

De hecho, en la campaña llevada a cabo en el año 2000, durante la cual se recogieron los datos para esta investigación, una sucesión de tormentas primaverales elevó muchísimo la mortalidad de las larvas.