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NAUFRAGIO DEL BUQUE EXPLORER. Fundación Titanic

La metodología de la Organización Marítima Internacional ( OMI ), caso de siniestro marítimo, no es otra que investigar los accidentes marítimos, tratando de aprender de los errores humanos y técnicos, para posteriormente, aplicar las medidas correctoras oportunas.

El naufragio del buque Explorer en aguas de la Antártida, dejará una profunda huella en la naturaleza.
Del crucero turístico de lujo Explorer hundido a 1.000 metros de profundidad, está aflorando una mancha de diesel, de 40 kilómetros cuadrados, proveniente de los 185.000 litros de combustible que hay en sus tanques.

El impacto ambiental ataca a una de las zonas del planeta declarada por el Tratado Antártico, como "reserva natural" de la Humanidad, con una rica biodiversidad que incluye las mayores reservas de pingüinos, lobos de mar y focas, entre otras especies.

El capitán del buque turístico que se hundió el viernes en el océano antártico, tras chocar contra un iceberg, reconoció que si bien lleva siete años de al mando de buques tenía poca experiencia para navegar en la zona.
El sueco Bengt Wiman, a cuyo mando se encontraba el MS Explorer, agregó que el incidente le sirvió para "madurar".

La inmadurez del Capitán del Explorer en la gestión de la seguridad de su buque que se recoge en el Código de Investigación de Siniestros y Accidentes Marítimos de la OMI, como posibles conocimientos técnicos insuficientes o bien carecer de los conocimientos generales necesarios para realizar el trabajo a bordo, debido a falta de experiencia y/o formación, hace saltar las alarmas sobre el grado de inseguridad de los buques que navegan por las reservas naturales de la Humanidad.

En el Código de Investigación, se contemplan también la navegación, las buenas prácticas marineras, los sistemas de propulsión, las comunicaciones y la meteorología, parámetros que, en el caso del Explorer, podrían dejar en una seria evidencia a su Capitán.

En enero de 2007, el Nordkapp, un crucero comercial con 295 pasajeros y una tripulación de 76 personas encalló en Caleta Péndulo en el interior de la Bahía Foster, en Isla Decepción, a unos 120 kilómetros al norte de la Península de la Antártida, y justo frente a la base española en el continente antártico.

El accidente, produjo la inmediata presencia de manchas de fuel en una zona especialmente significativa debido a que está clasificada como ASPA, es decir, zona de especial protección por sus características únicas, tanto en lo relativo a la fauna, entre la que se encuentran lobos marinos y diversos tipos focas, como diversos tipos de aves.
Se trata además de uno de los lugares de las Islas Shetland del Sur que albergan una de las colonias de pingüinos más numerosas.

A pesar de su régimen de protección, ésta es una de las islas más visitadas del continente antártico, con una media de tres barcos de turistas diarios y picos de hasta seis o siete.

La colonia española en la Antártida, tras avistar el barco varado y el posible vertido, encabezada por el comandante del buque español 'Las Palmas' y el capitán de corbeta Javier Roca, intentó ponerse en contacto en repetidas veces con cualquiera de los tres buques en la zona para ofrecer ayuda y solicitar información, sin obtener respuesta.
El jefe de la base española ' Gabriel de Castilla', el Comandante de Infantería Rafael Ayora, también intentaron ponerse en contacto con el barco, con idénticos resultados.

Las radiocomunicaciones, han vuelto a jugar un papel prioritario en estos accidentes marítimos de la Antártida.
En el naufragio del Explorer, la bonanza climatológica y la cercanía de otros buques de pasaje, salvó su trágica situación.
En el encallamiento del Nordkapp, las radiocomunicaciones fallaron estrepitosamente, con altísimo riesgo para la seguridad de la vida humana en la mar.

Los fundamentos de la Fundación Titanic, para premiar con su Medalla de Plata al Capitán del buque Explorer, no son otros que resaltar las condiciones técnicas del barco, la experiencia del capitán, el buen estado de la mar y el cumplimiento de la legislación vigente en materia de seguridad de la vida humana en la mar, evitando que este accidente sólo pueda ser comparado con el Titanic por su posible choque contra un iceberg, y no por las víctimas que se produjeron.

Flaco favor hace la Fundación Titanic a la Seguridad de la Vida Humana en la Mar y a la protección de la flora y fauna marina, concediendo un premio al Capitán de un buque que está pendiente de una investigación.

El dictamen de la Comisión de Investigación de la OMI, compuesta por profesionales cualificados y expertos, será quien deba decidir sobre la gestión de la seguridad del buque Explorer, no la Fundación Titanic, con valoraciones carentes del rigor profesional exigido en Standards of Training, Certification and Watchkeeping - o Convenio Internacional de Titulación, Formación y Guardias para Gente de Mar de la OMI.