Portada ›› Vela ›› Regatas ›› Comenzó en Santander el trofeo de la Real Asamblea de Capitanes de Yate

Comenzó en Santander el trofeo de la Real Asamblea de Capitanes de Yate

Comenzó en Santander el trofeo de la Real Asamblea de Capitanes de Yate

Con los triunfos del Yamamay en la clase I y del Gabriela Onofre en la clase II.

Por mucho que algunos medios de comunicación se empeñen en vender una regata de cruceros como una regata en la que participan barcos grandes y barcos pequeños, dejando al margen de la misma a los que denomina “pequeños” y ocupándose en sus reseñas únicamente de los llamados “grandes”. La clase Crucero para la determinación de sus participantes se rige por los ratings de las embarcaciones que compiten, siendo estos únicamente los que determinan las categorías que toman parte en la competición en las regatas de crucero, sin que se pueda, como se venden en los medios, el comparar a ambas en una clasificación conjunta que queda muy bien para la galería pero que nada tiene que ver con la realidad de la competición ni de las embarcaciones que toman parte en ella. Siendo en esto momentos dos las clases que participan en las regatas santanderinas; la clase I en la que compiten todas las embarcaciones que tiene un rating superior a 0,9680 y la clase II a la que lo hacen las embarcaciones que tiene un rating inferior a 0,9680. Esto es, única y exclusivamente, lo que determina las distintas categorías de participantes en la competición de la clase crucero santanderino y en todas las competiciones que se realizan en este tipo de embarcación.

 

En otras clases que toman parte en las regatas santanderinas la participación de las embarcaciones se divide en distintas categorías dependiendo de la calidad de las tripulaciones que las marinan, lo que para nada ocurre en la clase crucero.

 

Por otra parte en los Crucero estas clases no tienen una comparación entre ellas, sino que la formula y la organización que la rige obliga a realizar clasificaciones separadas. Otra cosa es que debido a la escasa participación de los cruceriotas santanderinos en las regatas a vela, se haga una clasificación conjunta para ambas clases, la que nunca, nunca favorece la Clase II.

 

Esta antinatural clasificación es similar a si queremos poner a regatear a un Clipper, barco majestuoso donde les haya, con un Patache y además les queremos comparar en sus prestaciones, los dos navegan a vela, solamente este es el único parámetro que les une.

 

En los medios de comunicación nunca hablan de la clase II y cuando se hace, solo dejan caer lo de “barcos pequeños”, ninguneando con ello a las tripulaciones que navegan en estas clases, en las que las dificultades para sacar rendimiento a su embarcaciones son mucho mayores que las que se dan en las de clase I, ya dice el refrán marinero, “dame quilla y te dare millas”.

 

Tras dejar claro las diferentes clase que participan la regata de hoy se dio sobre un recorrido que en contadas ocasiones se regatea, el nº 7- 1 del programa de regatas del RCMS, uno de los 64 con los que pueden regatear las tripulaciones de la clase crucero santanderina.

 

El recorrido en cuestión se realiza en parte en el interior de la bahía, la salida y la entrada, y en parte en el abra del Sardinero, en donde se realizar un tramo al viento, donde el desmarque esta a la altura de Santa Marina y barlovento a una milla al norte de cabo Mayor.

 

Nuevamente la gran dificultad en este recorrido, como todos los de la clase crucero, -sobre todo para las tripulaciones de la clase II, que no llevan tableta electrónicas que marcan el recorrido-, es la localización de las balizas de caña que marcan el mismo, lo que a mas de uno de los participantes de ha llevado, como a Pulgarcito, a lanzar pequeñas balizas para marcar el camino de vuelta, las que como en el cuento se las comen las gaviotas, por lo que encontrar nuevamente la boya de desmarque era misión imposible.

 

La salida para la jornada se dio con viento del 3 cuadrante, lo que suponía hacerla en popa.

 

En estas circunstancias la flota, que esta ocasión contaba con 12 tripulaciones en el campo de regatas, lo que supone un record de participación, se encontraba toda en las cercanías de la línea a falta de segundos para comenzar la prueba, siendo un vez mas la tripulación del clase II Gabriela Onofre la que corto con ventaja la salida por delante de toda la flota.

 

La gran ventaja obtenida con esta maniobra le proporciono la cabeza de flota hasta la altura del museo Marítimo, en donde el viento comenzó a decaer y fue adelantado por los barcos de la clase I. que con su mayor velamen le fueron rebasando, y como es natural fueron copando los primeros lugares de la regata.

 

La baliza de destaque la monto en cabeza el Yamamay seguido del Boro, del Co Yemaya, del Salen, del Murphy, del Gabriela Onofre, del Marieta y del Airan 5, haciéndolo un poco mas retrasados el resto de la flota.

 

La navegación por estima hacia la baliza de barlovento fue larga y complicada, debido a la fuerte rolada a la izquierda que se produjo a la mitad del tramo, lo que convirtió a lo que debía sobre el papel ser una popa redonda, en un través de dos bordos, en donde las posiciones se mantuvieron.

 

La vuelta a la bahía en demanda del final de la regata pillo a la flota con la marea cambiada, pero afortunadamente la entrada en Punta Rabiosa fue a un descuartelar, lo que permitió a los participantes el remontar la fuerte correntada en contra que se encontraron en su navegación hacia la línea de llegada.

 

Clasificacion Clase I

 

1º Yamamay

 

2º Salen

 

3º Boro

 

Clase II

 

1º Gabriela Onofre

 

2º. Kirios

 

3º RFEV

 

4º Airan 5

 

5º Unico

 

6º Atlantis

 

Por otra parte la resolución de la Junta Electoral sobre las elecciones a Junta Directiva del RCMS fueron impugnadas la semana pasada ante la Federación Cantabra de Vela y el Comité Cantabro de Disciplina Deportiva, los que a pesar de tiempo transcurrido, aun no han emitido su resolución sobre ello, por lo que se acudirá a los medios judiciales para que resuelvan la situación planteada

 

E.N.S.